La magia del sauna

por redacción el 27 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Fernández, Marcial

El obeso Sr. Walsh descubrió la gran fórmula: si permanecía dos minutos más —con respecto a la mañana anterior— adentro del baño-sauna, dicho acto de voluntad le significaría adelgazar un kilogramo de peso diariamente. Y como quien dice, puso cuerpo a la obra (o anti-obra, diría alguno). Y pasaron los meses: y las mañanas de sauna se volvieron mañanas y tardes; y las mañanas y tardes: mañanas, tardes y noches. No obstante, llegó el momento en que el delgadísimo Sr. Walsh no tenía kilogramos de su cuerpo que restar pero sí minutos del día que sumar; esto fue cuando desapareció al enflaquecer un segundo de más.

-Marcial Fernández

Pulseada

por redacción el 27 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Brasca, Raúl

Todos los días durante veinte años, la mujer espió desde su ventana al hombre que pasaba largas horas inmóvil frente al mar mirando fijo hacia el sudeste. Hasta que un día, a las diez de la mañana, lo vio demudarse y abandonar su puesto de observación. Sin saber por qué, se puso a llorar.

Del otro lado del mar, a la misma hora, una mujer que acababa de abandonar su ventana después de veinte años, había corrido por la playa hasta el hombre que pasaba largas horas mirando fijo el mar hacia el noroeste y lo estaba besando. Cuando sus labios se separaron, este segundo hombre volvió a tender la mirada sobre las olas: la del otro ya no la interceptaba. Entonces tomó a la mujer por el hombro y se fueron juntos.

El primer hombre y la primera mujer aceptaron la derrota. Ella cerró su ventana para siempre y él se recluyó en soledad durante el resto de su vida.

-Raúl Brasca

Contorsionista

por redacción el 26 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Muñoz Valenzuela, Diego

Se dobló hacia abajo en un ángulo imposible mientras al público se le cortaba la respiración. Su cabeza quedó adherida a la columna vertebral; sus brazos giraron como aspas a vertiginosa velocidad. Encogió las piernas para dar un salto y abrió una boca gigantesca para devorarse a sí misma. Desapareció. El público aplaudió a rabiar, desconcertado. Jamás regresó.

-Diego Muñoz Valenzuela

El hijo de Yocasta

por redacción el 24 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Gelaz, Alejandro

Al pequeño no le gusta perder, sabe de la importancia de adivinar acertijos, salva. Madre e hijo juegan a los héroes con pequeños maniquíes articulados. A él le basta un cruce de miradas para atrapar lo irradiado por su progenitora. Sentencia esta complicidad un dictamen: ser el reflejo de un mito. Vaticinio desde su propio alumbramiento, parto inducido, cesárea tras la muerte de un infartado padre. Ahora el chiquillo le sonríe a su mamá mientras le arranca a los muñecos los globos oculares.

-Alejandro Gelaz

Comida china

por redacción el 24 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Beccar Varela, Delfín

Entré al Kuong Tong y vi al Jefe sentado a la cabecera de la mesa acompañado de su guardia pretoriana. Al verme levantó la mano y me señaló una silla. Tomé posición frente a él y en cuanto intenté hablar me calló con un seco: —Primero comida, luego negocios.

Apareció el mozo con un plato de arrolladitos primavera con salsa agridulce y una porción de Chop Suey de pollo. Ansioso por lo que podría pasar tragué como pude aquellas delicias asiáticas.

—Sabes cómo es el negocio, el que las hace las paga –me dijo con total frialdad–. Rumores dicen que te quedadaste pagos que no eran para ti. Ya está hecho, ya me lo cobré; que no vuelva a pasar. Ahora come, cuando termines te vas.

Preocupado llegué a casa, Hua-Fuzhou no estaba. En la cama había una nota: “No la vas a volver a ver nunca, igual quédate tranquilo que la vas a llevar adentro por siempre”.

-Delfín Beccar Varela

La fe de un náufrago

por redacción el 23 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Leija, Marcos

Una botella de vino fue arrastrada por el mar a la orilla de una playa. A punto de colocarla en la basura un turista, su hijo le advirtió que no lo hiciera. Tal vez un genio podría estar atrapado adentro.

El hombre sonrió y en su intento por demostrarle al niño la inexistencia de seres mágicos, le quitó el corcho al envase. Del casco vacío, salió el grito de auxilio de un náufrago atrapado en una isla desierta.

-Marcos Leija

Un hada en mis sueños

por redacción el 23 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Fabila Avilés, René

En mi sueño, esa hermosa mujer, alta y esbelta, de sedoso cabello negro, misteriosa, acepta mi conversación. Hablamos de pintura. Al poco tiempo hacemos el amor. Luego, en un edificio extraño, bajamos por unas escaleras eléctricas muy largas. Avanza más rápido que yo. En la medida en que se aleja de mí presiento peligro y trato de alcanzarla. Entre nosotros hay dos jóvenes, uno saca el revólver y le dispara; la mujer cae al suelo e inútilmente trato de auxiliarla. El otro tipo también la balea. La sostengo en mis brazos y veo cómo desaparecen los criminales. Al despertar sé que ella me amaba y la echo de menos, necesito verla. No quiero averiguar por qué la mataron, tampoco siento ningún deseo de venganza. Tan sólo aguardo con ansiedad las noches para dormir y estar en posibilidades de soñar con la enigmática mujer, evitar que la asesinen y de tal forma extender nuestra pasión, que fue violenta y que fue dulce.

-René Avilés Fabila

Para mirarte mejor

por redacción el 21 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Epple, Juan Armando

Aunque te aceche con las mismas ansias, rondando siempre tu esquina, hoy no podríamos reconocernos como antes. Tú ya no usas esa capita roja que causaba revuelos cuando pasabas por la feria del Parque Forestal, hojeando libros o admirando cuadros, y yo no me atrevo ni a sonreírte, con esta boca desdentada.

-Juan Armando Epple

Pesadillas

por redacción el 20 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Bernal Ruiz, Leidy

Las pesadillas resultan más angustiosas para quienes están alrededor que para los directamente afectados”, concluyó el hombre después de intentar, en vano, salir de las pesadillas de su esposa.

-Leidy B. Bernal Ruiz

Resolución de los contrarios

por redacción el 19 Agosto 2008 — Categoria * TODOS, . Cescón, Paola

Todo comenzó de pequeña, cuando mi sabio abuelo Huang-ti, me contaba historias para que pudiese conciliar el sueño. De todas ellas recuerdo particularmente una que rezaba esta frase: “Nadie puede matar a un dragón, porque para matarlo hay que verlo, los dragones sólo son visibles para aquél que los ama, y nadie mata a quien ama”.
Hoy, pasados varios años, logré por fin descifrar aquellas viejas historias que escuchaba hasta el hartazgo. Deambulando presa del insomnio, el lago me reflejó mordiéndome la cola, ouroboros, creo, nos llamaba él. Pude entonces entender el porqué de mi extraño nombre: K´uei, dragón terreno. La luna delató la sombra de mi monstruo, decidí que la alquimia que debía neutralizar mis tendencias adversas no había funcionado.

A pesar de amarme, tomé la espada de San Jorge y la clavé hasta lo más profundo de mis entrañas.

-Paola Cescón

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